Abril: ¿El inicio del caos?

Foto: Archivo web

Sin palabras. Así me describo después de ver al hijo del Defensor suplicar por millones. Las palabras de un estudiante representando el sentir de los más letrados del Derecho.

Pude haber sido yo. Él, ella, aquellos, nosotros. Pudimos haber sido y todavía podemos ser los ganadores de un plomazo que nos meta en la estadística.

Los últimos días son frenéticos. La Sucre, Altamira, Valle Hondo, San Martín, El Valle, Pueblo Nuevo, Base Aragua, La Vega, El Paraíso; zonas de conflicto. Lugares de confrontación y frustración nacional. Escenarios de los abusos de poder más brutales y despiadados que hayamos vivido en años.

Los más de 1600 detenidos en las protestas de abril dan cuenta de la vulnerable situación de los civiles. Los 30 asesinatos en protestas son un botón en una camisa manchada de sangre, son un reflejo de la violencia que nos pone contra la pared cada día.

Las denuncias de tortura llueven. La Fiscal General volvió a ofrecer indicadores dictatoriales pero, no acusó formalmente a nadie, es decir; los tribunales, el Sebin y el CICPC pueden seguir violando el debido proceso. Adelante, sigan.

La Venezuela de abril es un pestañeo a la barbarie, a la regularización del caos. El secuestro institucional nos tiene a las puertas de una balacera colectiva.

Estos 30 días reclamarán sus líneas en la historiografía nacional, un nuevo episodio que las futuras generaciones intentarán comprender. ¿Qué pasó en este abril?

Las calles siguen oliendo a gas, saben a pimienta y aturden con el silencio de la calma angustiosa. El debate no puede ser si a Juan lo mataron con una escoba o con un rastrillo; el problema es que el chamo está muerto.

La cosa no es determinar si son 30, 29 o 31 personas las asesinadas durante las revueltas. La cosa es que ningún venezolano tiene porque morir en una protesta. Las calles no pueden ser un paredón de fusilamiento para los que desean cambiar el Gobierno.

Reclamar una mejor calidad de vida no es delito. Querer vivir mejor y pelear por ello no es terrorismo.

Abril de involución

Además del desastre y la represión despiadada. Las últimas cuatro semanas nos dejan mal parados internacionalmente. No hay parlamento o instancia de integración que no haya dicho algo de Venezuela. Los Eurodiputados, los de Costa Rica, en El Salvador y en cuanto espacio diplomático existe pidieron mirar la crisis venezolana. La respuesta del Gobierno también pasará a la historia: abandonar la Organización de Estados Americanos.

Si la OEA es tan mala, ¿Por qué no nos largamos hace 19 años?

Es poco serio dejar de jugar cuando se pierde la mayoría. Dijo Moncada: En la OEA tienen una mayoría circunstancial. ¿Acaso todo en esta vida no es circunstancial?, ¿Es menos legítima la mayoría de quien te adversa?, ¿No es una expresión popular auténtica la mayoría de la OEA?

Aquí aplica: La mayoría solo será buena y reconocida si me favorece. Un balance de involución y aislamiento claro.

Mayo: ¿Qué viene contigo?

Como arranque, más marchas y conflicto. ¿Hasta dónde puede aguantar un país así?

Según como vamos, el único diálogo posible y legítimo son elecciones para relegitimar a las autoridades del Estado. Un proceso de diálogo en el que participen cada uno de los venezolanos.

Según como vamos, lo otro, sería la barbarie. Lo otro, sería una plomamentazón colectiva. Lo otro, sería la locura.

Pd: En Ucrania, por ejemplo, terminaron en ruinas y sin saber contra quién se peleaban.

Héctor Ignacio Escandell Marcano

30 de abril de 2017

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