Como cavernícolas

Foto: Archivo web
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Por cómo nos tratamos, nos hablamos y nos deseamos, hoy estamos viviendo como cavernícolas.  El instinto de supervivencia es la determinación que nos está marcando y desmarcando.

En los últimos días, los venezolanos hemos sacado lo peor de nuestras almas para sobrevivir. En las calles, la pelea por la basura es a muerte; en las carreteras, la matraca y el robo se acentúan; y, en las tarimas, los discursos políticos parecen extraídos de las mismas cavernas.

En estos días, la Policía y la Guardia Nacional están mostrando lo peor de sus prácticas matando a mansalva -sino, que lo diga la abuela Muga, que esta semana perdió a sus nietos en una nueva OLP, en Caracas-. La miseria humana está apoderándose de todos los sectores. Estamos actuando como cavernícolas ante nuestros compatriotas.

Los políticos se comportan como personajes caricaturescos, al estilo Picapiedras –con la diferencia que éstos nos hacían reír-. El mismísimo Presidente de la República habla como troglodita del diálogo y la paz; se va a ver con el Papa, pero al volver, las fuerzas públicas disparan contra manifestantes en Zulia, Lara, Mérida, Miranda y Sucre.

La Toma de Venezuela sirvió para que el mundo viera como en Caracas la policía respetaba el derecho a la protesta; mientras en el interior del país pareciera que la orden fue palo y palo… y tiros también. La frase: “a Dios rogando y con el mazo dando”, pareció ser la premisa de quienes están en el poder.

De error en error

El domingo se debe instalar la Mesa de Diálogo entre la MUD y el PSUV; Mesa a la que, por cierto, no está invitada la ciudadanía ni sus temas. Como precedente a este encuentro –más de negociación que de diálogo- está, a mi parecer, el grave error del presidente del parlamento, Henry Ramos Allup, quien con su ausencia al Consejo de Defensa de la Nación, da al Gobierno argumentos para seguir calificando a los parlamentarios opositores como legisladores que están a espaldas de la Constitución.

Me parece un grave error porque, así como la MUD está invocando artículos de la Carta Magna para retomar el orden constitucional, el PSUV también lo hizo en este caso. El 323 obliga a todos los Poderes del Estado a conformar una instancia que, más allá de su pertinencia, es de obligatorio cumplimiento. Ahora, el presidente Maduro tendrá más justificaciones para no ir a la Asamblea Nacional el martes. Con esta acción, la MUD le sigue dando razones al poder Ejecutivo -y compañía- para profundizar el desacato y la crisis.

Por otro lado, el diálogo debería ser una práctica constante, no un momento orgásmico de los líderes políticos. La poca o nula puesta en práctica de ésta palabra es lo que nos ha llevado a donde estamos. Y vaya que estamos a punto de matarnos.

El próximo tres de noviembre habrá nuevamente un amague de tomar Miraflores por parte de la oposición; y digo amague, porque ya están alertados los militares y los seguidores del Presidente -por no decir que son lo mismo-. Ya Diosdado Cabello dijo que no se van a dejar tumbar y que ni al municipio Libertador van a entrar.

Mientras tanto, los escenarios cambian muy rápido y la gente se aturde más; mientras tanto, las cúpulas siguen negociando y el salario bajando -antes del fulano aumento, un venezolano ganaba 27 dólares mensuales, ahora gana 20 dólares-; mientras tanto, la economía sigue dependiendo estrictamente de los arranques de los políticos -el dólar paralelo sube como la espuma y determina los precios de todo-; mientras tanto, la gente sigue con más hambre y menos fuerzas para pensar y actuar.

El deja vu de la dictadura

No sé en qué país estamos viviendo, si en el de Gómez o en el de Pérez Jiménez; lo cierto, es que vamos avanzando, pero en retroceso, rumbo al siglo XX. La Venezuela de hoy tiene un Presidente y un Jefe de Gobierno, aquí no hay más.

Padrino controla todo y Maduro habla tonterías. El Sebin persigue, la OLP mata y la gente se muere de mengua. La oposición no es capaz ni de acordar la hora en que se van a tomar un café.

La ciudadanía opositora mostró despreció por su dirigencia en la última concentración, la gente les gritó de traidores pa’rriba…

Como cavernícolas, esta conducta y actitud es la que necsitamos cambiar. No habrá forma ni manera de salir de la crisis si cada uno de nosotros no asume su rol.

Elecciones, el mejor diálogo para recoger los escombros

Todas las madres que hoy no tienen que darle de comer a sus hijos, los padres que no ganan ni para un pan al día, los choferes que sufren la inseguridad, los jóvenes que no encuentran futuro, y hasta los niños que están creciendo en medio de muertes y hambre, son quienes tienen que agarrar el toro por los cachos. La venezolanidad es lo único que puede frenar esta situación.

En estas circunstancias en las que nadie confía ni en su sombra, el mejor diálogo que puede haber es el voto. Directo, universal y secreto para refundar una institucionalidad corrupta y mafiosa.

Pd: No esperemos un mesías que nos saque de la crisis; hablemos y hagámoslo nosotros.

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