¿Dónde estás Chapulín vinotinto?

Foto: Archivo web
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Las horas que vive el país son duras y determinantes. La paz social pende de una sentencia o una chispa que prenda el candelero.

Las evidencias quedaron plasmadas este domingo legislativo. Nuevamente se trancó el serrucho.

Los últimos decretos cierran puertas y ventanas. La imposibilidad de realizar el Referendo Revocatorio me hace pensar que la única vía que queda no está en nuestro manual de convivencia.

El parlamento se ha declarado en rebeldía, ha pedido al pueblo aplicar el artículo 333 y 350 de la Carta Magna. La rebeldía popular hará que se restituya el camino constitucional dijo, palabras más, palabras menos el diputado Julio Borges durante la accidentada sesión de este 23 de octubre.

Ahora pregunto: ¿Cómo se ejercen o se aplican estos artículos?

Supongamos que la gente se declara en rebeldía, ¿Quién va a Miraflores a sacar a Maduro?, ¿Quién tendrá la potestad de ir al CNE a sacar a las rectoras de sus oficinas si se nombran unos nuevos?

Y peor aun, ¿Quién sacará de las salas del TSJ a los magistrados?, en todo caso, me pregunto: ¿Dónde está el Chapulín vinotinto?

El Ejecutivo desconoce al Legislativo y éste hace lo propio con el Electoral y el Judicial, ¿Dónde está el Estado?

Mientras encontramos respuestas, un paquete de pañales importados cuesta 5 mil Bolívares, un caucho 80 mil, una pasta 3 mil y un kilo de queso pasa los 3 mil, es decir; mientras esto sucede, los venezolanos siguen pasando roncha. Más pobres y menos esperanzados.

Lo que ocurrió hoy en el Palacio Federal se vive a diario en las escuelas y las casas. Los malandros andan como Pedro por su casa, entran a donde sea. En el mejor de los casos roban, en el peor matan y enlutan, como le pasó el viernes a la familia Durán en Los Frailes de la parroquia San Juan de Caracas.

Mientras el Estado está a la deriva, los venezolanos están en manos de Dios. Por eso vuelvo y pregunto: ¿Dónde estás Chapulín vinotinto?

Para todos los abogados con los que he podido conversar, en Venezuela se rompió el hilo democrático el 20 de octubre; se rompió cuando una instancia nacional acató una sentencia de un tribunal local.

¿En manos de quién está la solución política?

¿Acaso no existen mecanismos legales, constitucionales y pacíficos para resolver esto?, me niego a pensar que Venezuela tiene que iniciar una guerra.

Este domingo sigo con la misma pregunta, ¿En manos de quién estamos?

¿Dónde está el Chapulín vinotinto?, ¿Acaso tendremos que esperar a un mesías? ¿Se agotó el sistema venezolano? Tampoco quiero pensar que la varita mágica es importada.

La esperanza es lo último que se pierde, dicen por ahí. Quiero pensar que la oferta es inagotable.

Pd: Que la pistola con la que te encañonaron la mañana del domingo no te robe las ganas de seguir creyendo.

Héctor Ignacio Escandell Marcano

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