Colombia, NO entendí

imagesA medida que miraba el conteo de votos recordaba las mil y un historias que se narraban en Puerto Ayacucho sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y la famosa guerra.

Recuerdo cuando en el colegio comenzaron a contar que la guerrilla se había llevado reclutados a unos muchachos en San Fernando de Atabapo. Pueblo de Amazonas fronterizo con con el departamento de Guainía.

También me llega a la mente el, “Rataatatatatata”, que hacía con la boca un compañero para contar la masacre de Cararabo; episodio en el que murieron ocho infantes de marina venezolanos en el fronterizo departamento del Vichada. Aunque el ataque fue perpetrado por el Frente Domingo Lain del ELN, la gente por aquellos días de 1995 dijo: “Las Farc están masacrando al Ejército venezolano”.

La verdad es que son infinitas las historias que se cuentan sobre las Farc y el daño causado a las comunidades más pobres de Colombia.

Recuerdo y sigo mirando a la presentadora de Noticias Caracol narrando que el No triunfó en el Plebiscito.

Paradójicamente, cuando abren el mapa y lo pintan con las dos opciones, la opción del Sí al Acuerdo de Paz ganó en zonas de conflicto y el No en ciudades grandotas donde vive la clase política colombiana.

Ganó el No

Ahora, ¿Por qué ganó el Sí en comunidades afectadas por la guerra?

Durante cuatro años de negociaciones, los guerrilleros y el Gobierno trabajaron en función de construir un acuerdo que favoreciera la paz y no el negocio de la guerra.

Las Farc pidieron perdón en comunidades afectadas y éstas les correspondieron con un voto de confianza; sin embargo, no son la mayoría.

Las víctimas, las tan citadas y argumentadas víctimas, le dijeron Sí a la paz, pero los dueños del negocio de la guerra dijeron No. ¿Son mayoría o arrastraron a los que no les da ni frío ni calor?

De todos los departamentos donde la guerra se vivió en carne propia la votación fue por el Sí a los acuerdos, menos dos: Antioquia y Norte de Santander; zonas en las que reinan los paramilitares y viven los dueños del negocio. ¿Qué cosas no?

Según los resultados oficiales, zonas como Florencia, Caquetá, Putumayo, San Vicente del Caguán, Nariño, Cauca, Valle o Magdalena respaldaron los acuerdos de paz; para los que no lo saben, estos pueblos y departamentos fueron verdaderas zonas de fuego durante años.

¿Qué pasó?, Colombia No entendí

En la última semana previa al Plebiscito tuve la oportunidad de entrevistar al presidente de la Asociación de Colombianos y Colombianas en Venezuela, Juan Carlos Tanus. Durante la charla, el hombre argumentó por qué había que votar por el Sí.

Tanus dijo que prefería una paz imperfecta a una guerra perfecta que dejara 34 mil muertos al año. Incluso, el dirigente aseguró que 150 familias colombianas residentes en Petare, Venezuela, decidieron volver a sus tierras en el departamento de Sucre, en la población de San Onofre; lugar de donde fueron desplazados por la guerra hace más de 20 años.

La paz es la única vía para reconstruir el país, sentenció este hombre.

Por otro lado, el viernes tuve la fortuna de entrevistar a un Gandhi, realmente fue un honor haber compartido una hora con TUSHAR GANDHI. Además de ser bisnieto de Mahatma Gandhi, este hombre también trabaja por la no violencia.

Con este Gandhi, por supuesto se habló de paz y de las claves para conquistarla. A este Gandhi se le planteó el caso venezolano y él respondió con ejemplos e indicadores que sirven aquí, en Colombia, en la China y en la Conchinchina.

De todas las frases y los consejos que dio para trabajar por la paz y la no violencia me quedo con este: “El que crea en la paz y en la no violencia, nunca se sentirá desesperanzado”. Aprovecho esta frase para regalarla a los que apostaron por el Sí en el Plebiscito colombiano.

Cierro esta crónica tratando de entender cómo alguien puede preferir algo distinto a la paz. No comprendo cómo más de seis millones de colombianos prefirieron seguir con la metralla y no darle una oportunidad a la palabra.

Cierro y me quedo con la lección de perdón que dieron los pueblos y comunidades que vivieron en carne propia la guerra.

Me despido con el ejemplo de Bojayá, lugar donde las Farc lanzaron un cilindro bomba en mayo de 2002 y mataron a 119 personas en una iglesia. Este pueblo que sí vivió la guerra votó 96% a favor del Sí. Este sí es un verdadero perdón

Pd: La democracia es así; por eso la justicia y la igualdad serán muy ajenas al conteo de votos. Quizás por eso la abstención superó el 60%.

Héctor Ignacio Escandell Marcano

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