Confunde y reinarás, ¿Hay o no Referendo?

Foto: Archivo
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Después de varios meses volví a agarrar carretera. La famosa ARC fue la pista que nos bajó de las nubes a los valles.

Cada vez que manejo distancias largas me inspiro. El camino se convierte como en un papel bond de esos en los que se preparaba una exposición antes que llegara el señor Power Point a nuestras vidas.

La interminable bajada de Caracas a Maracay es un ejemplo vivo de lo diverso y bonito que es este bendito país. Es increíble lo mucho que cambia la vegetación y el relieve en menos de 120 kilómetros de recorrido.

Además de lo natural, también está lo humanizado. Obras inconclusas de la arquitectura popular que literalmente penden de un hilo al filo de la montaña.

En la crónica de esta semana no podía dejar de contar esto. Aunque el camino también sirvió para palpar una vez más varios monumentos a la desidia.

Cuando ya el terreno se hacía llano apareció la enorme estructura que algún día será un lugar de siembra y cosecha. La tela metálica que cubre al “elefante blanco” se cae a pedazos, así como también se desdibuja la valla del comandante.

¿Cuánta plata se gastó en los famosos cultivos organopónicos de los valles de Aragua?, ¿Quién habrá sido el “vivo pendejo” que se robó la plata?, Ojalá sepa que ahora es uno de los responsables de la escasez.

Unos pocos kilómetros más adelante, aparece la imponente estructura que algún día sostendrá al ferrocarril. Todavía recuerdo aquel Aló Presidente y a Chávez decir que íbamos rumbo al desarrollo ferroviario del país.

“De Barquisimeto hasta La Rinconada será un suspiro”. Decía aquel hombre confiado.

Hoy veo y suspiro. La obra está en total abandono. ¿Qué habrá pasado con nuestros panas de Oderbrecht?, ¿Qué pasó con esa multimillonaria inversión que hizo Venezuela?

Todavía sigue la gente cayéndose a carajazos en los terminales terrestres para lograr montarse en un bus que los lleve de La Bandera a Maracay, Valencia, Puerto Cabello, Yaritagua o Barquisimeto.

Es increíble como en tan pocos kilómetros se puede constatar la vagabundería hecha impunidad.

También debo decir que justo al pasar por La Victoria, se observa un bonito resultado de la organización social y la corresponsabilidad política. Un colorido y moderno parque deportivo que es testigo de los sueños y logros de la juventud.

A lo lejos, también se divisa el monumento a la victoria de José Félix Ribas y el combo de chamos que hicieron morder el polvo a los realistas el 12 de febrero de 1814.

Este viaje de sábado sin duda que me sirvió para recordar y sentir que el camino es de contrastes, que en un país tan diverso, la conflictividad es parte de la gama.

Esta semana la cerramos pensando en el futuro y tratando de comprender la información del CNE.

Cantinflas se quedó pendejo

Confunde y reinarás dicen por ahí. Parece que ese es el objetivo del Consejo Nacional Electoral.

Primero sale un comunicado con datos precisos sobre el Referendo Revocatorio y después una Rectora diciendo todo lo contrario.

¿Es o no regional la recolección del 20% de firmas?, ¿Habrá o no revocatorio si en alguna región no se recolecta el 20% de las firmas?

¿Cómo podríamos entendernos si el nivel de seriedad e información es tan bajo en este país?

¿Nos quieren volver locos?

“Un pasito pa’ lante María, un pasito pa’ tras…” decía una canción que pegó en la radio a mediados del 90′ el puertorriqueño Ricky Martín. Así, justo así está más de uno en este país.

Y es que cuando digo más de uno no es una broma. Además del CNE el Ministro de Transporte también carga pegao a Ricky. Un día dice que sí aumenta el pasaje, al otro día que no lo aumenta, que es una conspiración y quién sabe cuántas cosas más.

Lo cierto es que los choferes volvieron a hacer de las suyas y dejaron vara’o a más de uno esta semana en Caracas.

Cuanto bien haría si dejamos a un lado el debate por la plata y nos preguntamos qué hacer para mejorar el servicio.

Un bien enorme le haría a la ciudadanía si por un lado comienzan a respetar la luz roja del semáforo y por el otro empiezan a respetar los acuerdos y garantizan cauchos y baterías a los maltratados autobuses que humean las calles cada vez que les pisan la chola.

Esta semana se va y seguimos mirando el futuro, seguimos deseando que el hambre no toque la puerta a ninguna familia en este diverso y complejo país.

Pd: Arrancan las clases y ojalá que, al menos, a los niños les hayan dejado sillas en las cayapeadas escuelas.

Héctor Ignacio Escandell Marcano

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