Gasolina pa’ la inflación

 

Lanzaba comentarios al aire como esperando que alguien le apoyara en su desahogo. Yo tenía como tres por delante y ella esperaba su turno para pagar. ¿Cuánto irá a costar esta bolsa de pan el lunes? Preguntó con un tono reflexivo.

La gente de la fila se miraba pero nadie respondía. Desde el fondo, el portero del local dijo con mucho sarcasmo: “tranquila señora que desde el lunes va a ganar 60 mil”. ¡BOM! Comentario explosivo.

Un chamo que estaba delante de mí replicó: “60 mil que se los comerá la inflación”, otra señora no se quedó atrás y sentenció: “ahora cuando hay aumento ya nadie se alegra, ayer me asusté”.

Yo no dije ni pio, solo veía y anotaba en mi mente para luego compartir la experiencia en la crónica del viernes.

Por segunda semana corrida este texto fue obligado a reescribirse, el bendito viernes volvió a hacer de las suyas. ¡50% de aumento al salario mínimo y base cálculo a 8 para determinar el bono alimentario! Qué quieres que te diga vale.

Me atrevería a decir que lo del viernes fue inédito, estoy seguro que ningún país del planeta ha recibido una noticia de este tamaño. Creo que a ningún trabajador del mundo le han duplicado su ingreso de un solo plumazo.

¿Qué pasó?, ¿por qué nadie estaba alegre en la panadería?, ¿Por qué un aumento de sueldo causa susto y no “contentura”?

Quizás, la respuesta me la dio Francisco Martínez en Claro y Raspao el pasado martes. El Presidente de Fedecámaras aseguró que según los indicadores, la inflación podría cerrar el año por encima del 500%.

Otro elemento a considerar es que los venezolanos hemos visto como el salario aumenta, aumenta, aumenta y los precios también pero mucho más rápido.

Francisco Martínez sugirió al Gobierno parar por un rato la máquina de imprimir billetes y hacer ajustes macroeconómicos. ¿Será que los de Fedecámaras tienen razón?

¿Cuánto va a costar un caucho la semana que viene? No me quiero imaginar el precio de la harina, el arroz, la pasta, el azúcar, la carne o el pollo.

Gasolina pa’ la inflación

Para nadie es un secreto que la economía está mal, que el Estado perdió el control absoluto hace rato. La especulación, la usura, la viveza, la improductividad y la corrupción ganaron la fulana “guerra económica” antes de empezar.

El jueves, un grupo de trabajadores protestó en Caracas porque todavía cobran salario mínimo de 11 mil y cesta ticket de 12 mil. Los aumentos salariales hace rato no traspasan la pantalla de la televisión. Dijo un enfermero.

Es decir, empleados públicos y privados que no recibieron nunca el último aumento de marzo y que ahora tendrán doble motivo de protesta.

¿Cuántas empresas públicas y privadas tienen para ponerse al día con los trabajadores?, ¿Cuántos empleadores van a despedir a sus trabajadores porque no tienen para pagar más de 60 mil Bolívares de salario integral?

La arruga económica seguirá rompiendo récords olímpicos; a propósito de los juegos Río.

No, eso no lo borres

Aunque se reescribió la crónica, esta semana pasaron cosas tan escalofriantes como el aumento del salario y no se pueden dejar por fuera.

En Charallave aparecieron unos cuerpos colgados de un puente. Sí, en Charallave, y ahora la quieren llamar la nueva Tijuana.

Al mejor estilo macabro del cartel de los zetas, de las mafias mejicanas y de un pueblo en guerra. La violencia sigue sin dejar chance a la paz.

También, en otro suceso lamentable un joven ingeniero fue secuestrado en Baruta, los malandros sacaron una granada para amedrentarlo y sin querer queriendo volaron el carro. Tres muertos más de un solo carajazo.

¿Hasta dónde vamos a rodar?

Esta fue una semana en la que el deporte ha salvado la patria, los venezolanos que están en las olimpiadas siguen echándole un camión para representarnos como se debe.

Aunque todavía no lleguen las medallas, hay que verle la cara a lo que están haciendo. Imaginen el gran triunfo que significa clasificar en un país en condiciones económicas y de criminalidad como las que tenemos.

Por cierto, atletas que esta semana denunciaron que no comen tres veces al día, que no les alcanza pal pasaje y mucho menos para comprar equipos de entrenamiento.

Para mí, la medalla de oro ya la conquistaron con el solo hecho de seguir entrenando y no delinquiendo.

Pd: Ministro Faría bájese un ratico del balcón del pueblo y no vuelva a decir que hoy los venezolanos comen más y mejor.

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