La vida no vale oro

Incrédulo miraba la televisión, lo que escuchaba parecía ser parte de una pelicula de terror. A mi mente llegaron caras, nombres y más de 20 años de vivencias en mi entrañable Amazonas.

La Crónica del Viernes fue borrada de inmediato y comenzó el reto de ordenar una tormenta de emociones. La firma de convenios para sacar oro, coltán y diamantes fue el acto más homicida y anti patriota en la historia del país; al menos en los últimos dos siglos.

Recuerdo mis días en la universidad y a mis profesores de Biodiversidad, Botánica, Etnobotánica, Cartografía y Legislación Turística. Los recuerdo con nostalgia y me pregunto si estaban perdiendo el tiempo cuando intentaban por todos los medios enseñar a unos bachilleres la importancia de cuidar y aprovechar los recursos para la vida.

Eduardo Galeano publicó alguna vez: Patas arriba, la Escuela del Mundo al Revés. ¿La realidad cambió? ¿Galeano tenía razón?

¿En serio la solución a la crisis está en el impulso del extractivismo? ¿Quién dijo que se puede sacar oro de manera ecológica? ¿El agua, los bosques y la vida valen 4 mil quinientos millones de dólares?

Prefiero hacer preguntas y no hacerme el sábelo todo, aunque en realidad basta con tener un dedo de frente para entender el problema de fondo. Sin dólares podemos vivir, sin agua no.

En Psicología al día, Buena Fe canta… “Te atraparé por el cuello y te lo voy a apretar mas te exijo firmemente no te puedes quejar porque me da jaqueca, me pone malhumorado si a fin de cuentas estar ahorcado no es tan malo”… ¿Será que el Gobierno escuchó la canción y no entendió el sarcasmo?

Ecocidio a la vista

¿Cuántas especies animales van a morir por contaminación de las aguas? ¿Cuántos árboles serán talados para instalar máquinas? ¿4 mil 500 millones de dólares van a reparar esta pérdida?

¿Dónde quedó el respeto por la madre tierra?, ¿Qué pasó con el ecoturismo? Comienzo a entender el porqué de eliminar al Ministerio del Ambiente y aniquilar moralmente a sus trabajadores.

¿Qué pasó con la Patria?, parece que la soberanía costó 4 mil 500 millones de dólares.

4 mil quinientas millones de veces digo que no al Arco Minero, digo que es una locura del tamaño del cerro Autana y el Salto Ángel juntos.

Escribo esto y me siguen llegando nombres y caras. Escribo esto y sigo recordando historias.

Tengo la certeza que mis maestros no estaban equivocados, que mi papá no perdió 30 años de su vida, que Fernando Jaureguí no ha perdido horas de televisión hablando de Eco prácticas.

Aprovecho está rara y opinadora Crónica del Viernes para dar gracias por los años de formación. Los equivocados son otros.

Pienso en Chico Méndez, pienso en la masacre de Haximu. Ojalá que las luchas no hayan sido en vano, que el ecoturismo que estudié no haya sido una simple propaganda populista para quedar bien con Naciones Unidas y el grupo de amigos ecologistas.

Desde hoy nos tocará pedir compasión por los pueblos y comunidades indígenas que verán con asombro la invasión de sus territorios.

Pd: El extractivismo es antónimo del socialismo, la vida vale más que los 4 mil quinientos millones de dólares que nos van a dar por sicariar la Amazonía.

HIEM

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