Una patada al fútbol venezolano

Hace más de dos aňos escribí el “Viacrucis del Fútbol Venezolano”, recuerdo que lo hice después del impacto que me generó una visita al Estadio Nacional Brígido Iriarte.

Más de dos aňos después, he vuelto al mismo lugar y no salgo del asombro. Hoy dije: “Somos expertos en desrtucción”. El gigante de El Paraiso no es más que un maltrecho campo olvidado.

Las cabínas de transmisión están clausuradas, así que junto a mi compaňero nos acomodamos en en el llamado segundo piso. Antes hubo que limpiar las sillas porque hasta una cucaracha llegó para ver fútbol.

¡Qué lejos te veo mundial!

El terreno de juego está más para una pista de bicicros, que para poner a rodar un balón y el engramado está como el jardín de un parque público.

¡Qué lejos te veo Libertadores!

Voltear la mirada era ver sillas, polvo y basura. Al partido de hoy fueron menos de 100 personas.

Foto: Héctor Escandell
Foto: Héctor Escandell

No podría ser de otra manera.

Al salir del estadio, pa’ mis adentros decía que en un país como el nuestro, lo que acababa de ver tenía que ser normal. No puede ser de otra manera.

Si no hay comida, mucho menos habrá para mantener el Brigido. Si no hay calles buenas, mucho menos habrá para mantener un engramado en buen estado.

Sigues siendo un espejismo Vinotinto

No hay especialista en fútbol que no diga que el camino mundialista se construye en casa, con el fútbol menor y el torneo local. Si eso es así, estamos a aňos luz de un campeonato mundial.

El partido de hoy me dejó un sabor agrio. Fue bonito volver a relatar un encuentro de Tucanes; el equipo de mi pueblo, pero también fue triste reencontrarme con el desastre del fútbol venezolano.

Pagó la entrada volver a narrar, pagó la entrada la atención de los árbitros y que uno de ellos era una chica. Eso es extraordinario.

Hoy pagó la entrada ver a 22 jóvenes correr tras el sueňo de llegar a primera. Valió la pena porque llevamos el juego a más de 700 kilómetros; desde el sur la gente siguió lo que en la capital pasaba con sus Tucanes.

Foto: Héctor Escandell
Foto: Héctor Escandell

Lejos, muy lejos está la calidad futbolística y de espectáculo que se nos ofreció en 2007. No cambió nada el torneo local y mucho menos las instalaciones deportivas.

Sigue el viacrucis en el llamado futven, siguel el calvario. Una patada al fútbol venezolano.

Pd: Es dificil narrar cuándo los equipos no son capaces ni de imprimir una nómina para los medios.

HIEM

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