Los huecos de mi correa

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Foto: Héctor Escandell

A diferencia de todas las mañanas no me puse lo primero que encontré, esa mañana era distinta porque me iba a reunir con un ministro y una vicepresidenta del país.

Esa cita me ocupaba y se notó cuando agarré una camisa y me la puse, cuando le pasé un trapito a los zapatos y me arregle el cabello; cosas que nunca hago. Sin duda era un miércoles distinto.

Antes de salir de la casa, sentí que los pantalones se me estaban cayendo; quizás era una constante en las últimas semanas, pero como ese día me preocupaba el aspecto, lo noté. ¡La correa!
Me acordé que tenía una correa que uso en navidad y año nuevo (Sin exagerar nunca más la uso), Busqué el cinturón y trabilla a trabilla fui ajustándolo; Vaya sorpresa la que me llevé, cuando caí en cuenta que no había más huecos para abrochar.

En medio de la angustia, agarré un cuchillo y le abrí un hueco a la tela, la correa se ajustó y me fui. A la carrera como todos los días.

Una vez en la cita con el Ministro de Información y la Vicepresidenta del Socialismo Territorial, me olvidé del cinturón y el percance matutino.

La reunión fue convocada para explicar a los medios privados del país el nuevo “Plan Nacional de Siembra” y los alcances del Quito Motor de la Revolución. Durante la charla se mostraron cifras, recursos invertidos y expectativas de cosecha. Los datos me parecieron creíbles y posibles.

El encuentro terminó, cuando los medios privados hicieron recomendaciones y asumieron tareas puntuales para difundir el nuevo modelo de economía comunal; que entre otras cosas, pretende sembrar más de 178 mil hectáreas de tierras, invirtiendo más de 7 mil 491 millones de Bolívares y además, entregar dentro de 8 semanas, más de 3 millones de kits de uniformes escolares para la vuelta a clases.

…Ojalá que llueva café en el campo… Ojalá que lo planeado se cumpla, ojalá quieran enderezar el rumbo; ojalá, lo que presentaron se haga realidad. Ojalá no me despierte mañana y le tenga que abrir otro hueco a mi correa.

¡Independencia!

Esta semana los venezolanos celebramos 205 años de la independencia, pero los grilletes de una esclavitud más fuerte parecieran afianzarse más. Está semana seguimos siendo esclavos de la inseguridad y la violencia que volvió a matar; seguimos siendo esclavos de la corrupción y la indolencia.
Un especialista en temas de criminología me dijo en Claro y Raspao, “de cada 10 secuestros solo se denuncia 1”, y que de ese, solo se castiga el 0,2% de los casos.

La discriminación pareciera ser otro grillete que se afinca duro por estos días. El representante de la Asociación Civil Venezuela Igualitaria, Giovanni Permattei, me informó que la comunidad sexo diversa sigue esperando que la Asamblea Nacional se digne a discutir el proyecto de ley que ellos llevaron para que se permita el matrimonio de cualquier venezolano sin ningún tipo de impedimento. 205 años y todavía no se da un paso al frente.

Este tema, sin duda que parece un coco; Giovanni comentó que ni la Asamblea “roja rojita”, ni la “azul azulita” quieren cambiar el artículo 44 del código civil; el único que no permite legalizar las uniones afectivas de venezolanos del mismo sexo.

Otros que también esperan, son los maestros de las escuelas católicas que siguen exigiendo al Ministerio de Educación, que les pague lo que por derecho les pertenece. Son más de 110 días de indiferencia e irresponsabilidad.

“Educación con Corazón, pero con salarios justos”, gritó una señora en medio de la calle mientras exhibía su pancarta con el corazón de Fe y Alegría en frente del edificio ministerial.
Semana fuerte para variar, no importó que hubiese un feriado de por medio.

¿Hablamos?

La ilusión del diálogo pareciera rondar por las cabezas de los políticos; al menos ya se ponen condiciones para sentarse y buscar salidas a la crisis.

¡Apuren compadres!, que los llamados tiempos sociales no dan y a mi correa ya no le queda tanto espacio para seguir abriendo huequitos.

Como dicen por ahí: vendrán crónicas mejores

Este viernes lo cerramos mirando por el retrovisor, mirando como ya pasó medio año. Cerramos con la esperanza de ver los suelos repletos de alimentos y a familias enteras gozando de buena salud.

PD: La ministra de salud no dijo nada; le escribieron mal la ficha.
¿Qué hiciste Melo?

HIEM

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